Había que rehacerla sin apagarla.
La plataforma ya existía y ya se usaba. Eso condicionaba todo: 64 universidades y un ministerio operando encima, información sensible de por medio y protocolos que no pueden quedarse sin sistema.
Al uso le pasaba otra cosa. Encontrar algo exigía saber de antemano dónde estaba, y quien necesita esa información suele estar atendiendo un caso, no aprendiendo a moverse por un sistema.